La transición hacia una movilidad baja en emisiones avanza a ritmos desiguales según los segmentos del transporte. Mientras el turismo y algunos ámbitos del transporte de pasajeros concentran buena parte del foco político y mediático, el vehículo industrial pesado sigue haciendo frente a la descarbonización con menos herramientas y menos apoyo. Así lo expone José Elías Mera, miembro de la Junta Directiva de GANVAM, en su columna incluida en el Libro Blanco “Visión 360” del Vehículo Industrial, elaborado por el Club de la Posventa del VI y MSI Inteligencia de Mercado.

En su análisis, Mera recuerda que el vehículo industrial es un pilar estratégico de la economía, muy importante para el suministro de mercancías y la vertebración del territorio. Aun así, “el sector corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera hacia la movilidad cero emisiones”, sobre todo en los segmentos más pesados.

Electrificación todavía marginal en el transporte pesado

Aunque en el último año se han registrado avances en algunos nichos concretos, como el de los autobuses eléctricos, la realidad del transporte pesado es muy distinta. Según recoge el Libro Blanco, los vehículos industriales electrificados no alcanzan ni el 2% del total, una cifra que pone en evidencia la distancia entre los objetivos climáticos y la situación real del mercado.

José Elías Mera subraya que este desfase no puede analizarse únicamente desde la óptica tecnológica. “Descarbonizar no es solo electrificar. Descarbonizar es reducir emisiones”, afirma. Desde esta perspectiva, centrar toda la estrategia exclusivamente en la electrificación resulta insuficiente y, en algunos casos, poco realista para el transporte pesado.

Renovar el parque como primera medida efectiva

Uno de los ejes centrales del planteamiento de GANVAM es la necesidad urgente de rejuvenecer el parque de vehículos industriales, cuya antigüedad media ronda los 15 años, según los datos recogidos en el Libro Blanco. Un parque envejecido que compromete la seguridad vial, agrava el impacto medioambiental y dificulta el cumplimiento de los objetivos europeos de neutralidad climática.

En palabras de Mera, “una de las primeras medidas debería ir orientada a impulsar el rejuvenecimiento del parque” y retirar los vehículos más antiguos y contaminantes. Para ello, defiende la puesta en marcha de planes de ayuda eficaces, basados en el principio de diversidad tecnológica, que permitan acceder a modelos de última generación, independientemente de la tecnología empleada.

El vehículo industrial, el gran olvidado de la transición energética

Fiscalidad y financiación

La columna también pone el foco en un aspecto determinante: la fiscalidad. Autónomos, flotistas y empresas logísticas operan con márgenes ajustados y necesitan soluciones específicas para afrontar inversiones de gran volumen. “Los vehículos industriales no son solo medios de transporte, son herramientas de trabajo”, recuerda Mera, con un impacto directo en la competitividad del sector.

Desde GANVAM se insiste en que, sin una revisión de las cargas fiscales y sin instrumentos de financiación adaptados, la transición energética corre el riesgo de convertirse en una barrera más para la actividad, en lugar de una oportunidad de modernización.

Infraestructura y autonomía, los grandes cuellos de botella

La electrificación del vehículo industrial pesado presenta además limitaciones operativas claras. El Libro Blanco recoge que la red de recarga actual resulta insuficiente para cubrir las necesidades del transporte pesado, especialmente en rutas de largo recorrido.

Mera es claro al respecto: “para un turismo, 500 kilómetros pueden ser suficientes; para un camión, no”. La autonomía, los tiempos de recarga y la continuidad operativa siguen siendo asignaturas pendientes. En este sentido, apunta a la necesidad de baterías de mayor capacidad o incluso a sistemas de intercambio de baterías, conscientes de que un transportista no puede asumir largas esperas sin afectar a su actividad.

Para GANVAM, la renovación del parque de vehículos industriales debe convertirse en la piedra angular de la estrategia de descarbonización. No solo por razones medioambientales o de seguridad vial, sino también para garantizar la viabilidad económica de la posventa del vehículo industrial.

“Si convertimos la renovación del parque en el eje central de la estrategia, ganaremos todos”, concluye José Elías Mera. Fabricantes, transportistas, talleres y, en última instancia, el conjunto de la economía productiva.

Descarga y lee el Libro Blanco “Visión 360” del Vehículo Industrial pinchando en el siguiente enlace: Libro Blanco del VI